SAGRILAFT y PTEE: qué cambió y por qué hoy debemos hablar de SAGR

Respuesta rápida: Desde la Circular Externa 100-000020 del 2 de julio de 2026, SAGRILAFT y PTEE dejaron de ser dos sistemas independientes. La Superintendencia de Sociedades los reunió en un solo modelo: el SAGR (Sistema de Autocontrol y Gestión de Riesgos LA/FT/FPADM y C/ST), que gestiona de forma integrada lavado de activos, financiación del terrorismo, proliferación de armas, corrupción y soborno transnacional.

Si en su empresa todavía hablan de SAGRILAFT y PTEE como dos sistemas separados, es hora de actualizar la conversación. No porque estos riesgos hayan desaparecido, sino porque la regulación colombiana cambió la manera de gestionarlos. Para gerentes, empresarios y miembros de junta, la pregunta es concreta: ¿seguimos administrando los riesgos de cumplimiento bajo un modelo que ya cambió? En muchas organizaciones, la respuesta todavía es sí.

Durante años trabajamos con dos sistemas separados

Hasta 2026, los programas de cumplimiento se estructuraban alrededor de dos modelos:

  • SAGRILAFT, enfocado en prevenir el lavado de activos, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva.
  • PTEE, orientado a prevenir la corrupción y el soborno transnacional.

En la práctica, muchas empresas terminaron con matrices, procedimientos y responsables separados, aunque los riesgos estuvieran estrechamente relacionados.

El cambio regulatorio: llega el SAGR

La Circular modificó de manera integral los capítulos que regulaban SAGRILAFT y PTEE y los consolidó en un único cuerpo normativo. El SAGR reúne en una misma visión los riesgos de:

  • Lavado de activos (LA).
  • Financiación del terrorismo (FT).
  • Financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva (FPADM).
  • Corrupción local (C).
  • Soborno transnacional (ST).

La razón es sencilla: en la realidad empresarial estos riesgos se cruzan. Un tercero mal evaluado, un proveedor de alto riesgo o una estructura societaria opaca pueden exponer a la empresa, al mismo tiempo, a riesgos de corrupción y de lavado de activos.

¿Qué cambia para la alta dirección?

No es solo un cambio de nombre. La nueva regulación fortalece:

  • La debida diligencia.
  • La identificación del beneficiario final.
  • El tratamiento de las Personas Expuestas Políticamente (PEP) y sus asociados cercanos.
  • La gestión integral de riesgos.
  • El gobierno corporativo.
  • La cultura de cumplimiento.

El reto ya no es sostener dos programas en paralelo, sino construir una sola visión del cumplimiento: integrada, estratégica y conectada con el negocio.

¿Qué hacer con un programa SAGRILAFT o PTEE existente?

No hay que empezar de cero, pero sí revisar. Un buen punto de partida es:

  1. Diagnosticar qué partes del programa actual ya responden al enfoque integrado y cuáles no.
  2. Unificar matrices de riesgo, políticas y procedimientos.
  3. Revisar la asignación de responsabilidades y el liderazgo del sistema.
  4. Fortalecer la debida diligencia de contrapartes y beneficiarios finales.

En Lemaître Consultores acompañamos esta transición con una consultoría en compliance que ajusta lo existente al nuevo marco, y con un oficial de cumplimiento externo que asume la implementación y el seguimiento del sistema. Para el componente de terceros, nuestra plataforma de debida diligencia DueScan facilita consultas, alertas y soportes trazables. Y para que toda la organización hable el mismo idioma, ofrecemos capacitaciones y diplomados en compliance.

¿Debemos dejar de hablar de SAGRILAFT y PTEE?

Son términos que seguirán apareciendo por costumbre y por su importancia histórica. Sin embargo, en el marco regulatorio actual el término correcto es SAGR: así denomina hoy la Superintendencia de Sociedades al sistema integral para gestionar los riesgos de lavado de activos, financiación del terrorismo, financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva, corrupción local y soborno transnacional.

Preguntas frecuentes

¿SAGRILAFT y PTEE desaparecieron? Como sistemas independientes, sí: la Circular los consolidó en el SAGR. Su experiencia y sus controles siguen siendo útiles como base para la transición.

¿Qué significa SAGR? Sistema de Autocontrol y Gestión de Riesgos LA/FT/FPADM y C/ST.

¿Por qué se unificaron? Porque el lavado de activos, la corrupción y el soborno son riesgos que se cruzan y se gestionan mejor con una visión integrada.

Una reflexión para la gerencia

El cambio de fondo no está en las siglas, sino en la forma de entender y gestionar el riesgo. Estos asuntos ya no pueden quedarse únicamente en el área jurídica o de cumplimiento: hacen parte de las decisiones de negocio, la reputación corporativa y la sostenibilidad de la organización. Las empresas más sólidas no esperan a que llegue una crisis para revisar sus controles: se anticipan, entienden sus riesgos y toman decisiones a tiempo.

Vale la pena hacer lo correcto. #HagámosloJuntos

Fuente principal: Circular Externa 100-000020 del 2 de julio de 2026, Superintendencia de Sociedades.

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