¿Después de la paz qué?

Posted by: Lemaitre Consultores Bogota
Category: Otros
analisis paz corrupcion

El próximo 3 de octubre si gana el SÍ por la paz, el país se enfrentará a nuevos retos, los 48 millones de habitantes* que actualmente tiene Colombia tendremos que poner por lo menos un granito de arena para que las cosas realmente funcionen. ¿Cómo así? Dirán muchos.
Pues claro, para la gran mayoría la responsabilidad de construir una cultura de paz en el país, pasa por la verdadera voluntad que muestren las Farc y el Gobierno Nacional después de la firma, pero ¿qué de las responsabilidades individuales, de aquellos deberes y derechos que se deben cumplir en toda sociedad por parte de sus ciudadanos?.
No son cosas del otro mundo, son comportamientos normales que hemos desechado para vivir en el caos. Como por ejemplo, ver a jóvenes estudiantes, trabajadores, niños, padres, empleados y hasta a los abuelos colándose en el Transmilenio, eso se llama robar. Claro, la justificación está en que si los políticos se roban millones y no van a la cárcel o pagan pocas condenas, qué importa que se le dejen de pagar al Sistema los $1.800 que vale el pasaje, los $1.700 al SITP o los impuestos a la DIAN.
Que constantemente me pase los semáforos en amarillo y casi en rojo justificando el caos vehicular, las pocas vías y los trancones, no son más que excusas para evadir la responsabilidad de salir tarde, de conducir mal y de no querer respetar las normas de tránsito.
Eso a nivel personal. Y qué decir de las pequeñas, medianas y grandes empresas que buscan evadir impuestos o dejan pasar el tiempo para que, en aras de ponerse al día, les hagan una muy buena rebaja; o aquellas que tienen a sus empleados descontándoles mensualmente las prestaciones sociales y al final éstas no se ven reflejadas en sus liquidaciones o en los trámites pensionales. Y así la lista se vuelve interminable.
Todos en menos o mayor medida somos responsables de lo que se ha convertido el país, porque lo único que sabemos hacer bien es criticar, pero a la hora de participar por medio del voto, de elegir a los políticos que no le juegan a la corrupción o de presentar reclamaciones ante las entidades públicas nos da pereza y preferimos argumentar que eso no sirve para nada, que todo seguirá igual y que no vale la pena perder el tiempo. Con esa actitud tengamos la plena seguridad de que nada cambiará.
Me llama la atención que en el acuerdo final el numeral 2.2.5 hace referencia a que “la participación y el control por parte de ciudadanos y ciudadanas son esenciales para asegurar la transparencia de la gestión pública y el buen uso de los recursos, y para avanzar en la lucha contra la corrupción y contra la penetración de estructuras criminales en las instituciones públicas.”
Aquí se nos está delegando una tarea que hemos aplazado por décadas. Este es el tiempo para aportarle al país, de acabar con las malas prácticas individuales y colectivas, de optar por una actitud éticamente correcta. ¿Pero qué es eso?
*Según cifras del Dane al 23 de septiembre de 2016, Colombia tiene 48.877.231 de habitantes.

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